Sin reacción ante los planes de una retirada de la Fed

Mientras los principales indicadores a este lado del Atlántico se acomodan en zona de máximos históricos, en la trastienda de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke y sus chicos ultiman ya los detalles que pondrán fin a más de cuatro años de respiración asistida a la economía estadounidense. Un plan que debería llegar en dos fases: el primero, realizar un torniquete sobre el programa de compra de bonos y activos hipotecarios, el conocido como Quantitative Easing, que en su tercera entrega engulle mensualmente alrededor de 85.000 millones de dólares.

 

A continuación, el banco central de Estados Unidos debería comenzar a elevar los tipos de interés,actualmente situados en niveles “extraoridinariamente” bajos, entre el 0 y el 0,25%.

Según informó el pasado fin de semana el Wall Street Journal, los funcionarios de la Fed ultiman los últimos detalles que darán luz verde a un proceso que podría poner en peligro la reciente euforia bursátil en Estados Unidos. Los expertos de la Reserva Federal planean reducir la cantidad de bonos que suman mensualmente a su descomunal balance de cuentas, que supera ya la monstruosa cifra de 3 billones de dólares, a través de un proceso “escalonado” y “cuidadoso”, que se realizará variando sus compras dependiendo de la evolución de la confianza en el mercado laboral y la inflación. Sin embargo, la incógnita sigue siendo cuándo comenzar.
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