Merkel se queda sola en su obsesión por imponer en Europa la austeridad alemana


A marchas forzadas pierde aliados la conservadora Angela Merkel, canciller alemana y principal impulsora de las políticas de austeridad en el Viejo Continente. Apenas puede contar en sus filas con los Gobiernos de Finlandia y Austria, dos pesos pluma en el cuadrilátero europeo. Luxemburgo, el otro Estado presupuestariamente virtuoso de la zona euro, tiene una influencia tan escasa como su tamaño.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, el hasta ahora principal apoyo de Merkel, vive sus horas más bajas tras quedar segundo el pasado fin de semana en la primera ronda de las presidenciales francesas. Y el Gobierno de Holanda, el sabueso más ladrador en defensa de la ortodoxia, acaba de caer precisamente por su incapacidad de lograr los apoyos necesarios para sanear sus arcas públicas.

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