Los trabajos no declarados a pequeña escala se han duplicado durante la crisis

El fraude laboral es uno de los caballos de batalla del Ejecutivo. Y es que si a la caída de cotizantes a lo largo de la crisis le sumamos el alza del paro y el aumento de pensionistas, nuestras arcas no pueden permitirse ninguna trampa. Sin embargo, existen otros datos que revelan que, aunque a menor escala, las trampas para ahorrarse la cotización a la Seguridad Social no han desaparecido.

De hecho, se puede localizar en el colectivo autónomo, donde se calcula que hay un millón de actividades fantasma que castigan a los emprendedores, medio millón más que antes de comenzar la crisis, de acuerdo con las estimaciones que maneja la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). Aunque estas actividades fantasma se encuentran en todos los sectores, destacan en el servicio de reparación doméstica, en Dependencia.

El presidente de ATA, Lorenzo Amor, recuerda, además, que en nuestro país la economía sumergida “se encuentra en las farolas, la marquesina del autobús, etc.”.

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