Los mismos perros con distinto collar: llega el nuevo supervisor bancario europeo

No me entusiasma el supervisor único porque el problema realmente es la regulación y la metodología que rige el negocio. La arquitectura de la solvencia bancaria se basa en mentiras matemáticas que dan satisfacción a la maximización de la rentabilidad, pero que no contribuyen a la seguridad con la que se debe manejar el dinero de los demás. El Ecofin lanza la supervisión única sin cerrar el mecanismo de rescate.

Basilea II convirtió a la banca en un juego de azar basado en la explotación estadística de los historiales de los clientes. Así, un cliente de bajo riesgo estadístico apenas consume capital mientras que otro de alto riesgo precisa más.

Cuando todo iba bien, el capital regulatorio exigido era poco, porque casi todos eran de bajo riesgo y los balances bancarios crecían. Ahora que los historiales son malos, el capital no sólo se exige en mayor porcentaje sino que su consumo por operación es mayor. La regulación ha convertido a la banca en un monstruo procíclico dispuesto a comerse al sistema económico, pues no sólo dio mal el crédito basándose en esas premisas sino que ahora no lo da precisamente por ellas.

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