Los líderes europeos buscan un pacto de mínimos que garantice el euro

La principal novedad del plan -elaborado por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy- es la creación de un presupuesto específico para la eurozona, que financiaría las prestaciones por desempleo de los países en crisis. Sin embargo, su puesta en marcha se retrasa a después de 2014, con lo que ya no servirá para la actual crisis.
Además, Alemania y otros contribuyentes netos, como Holanda, todavía quieren limitar este nuevo fondo anticrisis al mínimo posible para no tener que aportar más a las arcas comunitarias.
Por lo demás, Berlín ha logrado imponerse a la Comisión, Francia y España al abortar el debate sobre los eurobonos. La mutualización de la deuda soberana ni siquiera se menciona en la propuesta de Van Rompuy, elaborada conjuntamente con los presidentes del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi; del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker; y de la Comisión, José Manuel Durao Barroso.
Madrid y París defendían la emisión de eurobonos como receta para estabilizar la eurozona. Pero Alemania se opone por considerar que ello reduciría la presión sobre los países en crisis para proseguir los ajustes y encarecería sus costes de financiación. “El grado de ambición de España está más cerca de la propuesta de la Comisión que del informe Van Rompuy, pero hay que ser realistas”, admiten fuentes diplomáticas españolas.

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