La tendencia más importante en los mercados globales en estos momentos

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Un aspecto que las divisas principales tienen en común es la democracia, y en este mundo globalizado, los políticos de todo signo y nacionalidad de mueven en la misma dirección.

En nuestros días, los políticos no mandan: se limitan a hablar y a hacer de las ideas populares un arma más poderosa que nunca. Y ahora mismo, hay dos ideas que están ganando terreno y no creo que vayan a disminuir es: 1) La austeridad no funciona y 2) Los déficits elevados no tienen importancia.

Durante el mes de septiembre pasado empezó a aparecer en los principales medios de comunicación una discusión más franca y abierta sobre el déficit, una discusión que ha ido ganando adeptos lentamente y que ha culminado con el caso del error de Reinhart y Rogolf que salió a la luz pública la semana pasada. No podría haberse elegido un mejor momento para soltar la bomba: el crecimiento languidece y la rentabilidad de algunas deudas soberanas es extremadamente baja. Al mismo tiempo, los ciudadanos se ahogan en la austeridad y el salvavidas es la idea de que el déficit no importa.

La editorial que ha aparecido hoy en The Guardian ataca la retórica de la deuda elevada con el argumento de que “no pega con la historia”. Allí donde vayan los ciudadanos, les seguirán los políticos, sobre todo cuando la idea es gastar más.

La idea aún está en pañales y no alcanzará a los mercados al menos hasta 21014, pero si alguien quiere saber hacia dónde van las divisas, hay que empezar a imaginar un mundo en el que la austeridad no sea la prioridad absoluta.