La tarea más difícil de la Fed: los pronósticos


La semana pasada, la Fed aseguró que no esperaba subir los tipos a corto plazo hasta que el índice de desempleo caiga por debajo del 6,5%, y mientras las previsiones del ritmo anual de inflación durante el próximo o próximos dos años no superen el 2,5%. Los pronósticos dados a conocer después, ponen de manifiesto que los Gobernadores de la Fed y los presidentes de los bancos regionales no creen que la tasa de desempleo caiga por debajo del 6,5% hasta 2015; además, el medidor de inflación preferido por la Fed, el índice de precios al consumo excluyendo alimentos y energía, aumentará un 2% o menos al año.

El riesgo más evidente es que la inflación subiera por encima de las expectativas de la Fed, con lo que la Fed se vería obligada a subir los tipos de forma precipitada. A juzgar por el modesto incremento de la rentabilidad de los bonos a largo plazo, los operadores de deuda comienzan a preocuparse por esto. No obstante, ha habido pocos cambios en la diferencia entre la rentabilidad del Tesoro y la rentabilidad de los valores protegidos frente a la inflación, de lo que se deduce que el hecho de que la Fed falle en sus expectativas de inflación no supone una preocupación.

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