La sostenibilidad de la deuda griega es una espejismo colectivo.

 

El mercado no está precisamente lanzando cohetes para celebrar los 44 mil millones de euros que se han lanzado al pozo sin fondo de los griegos hoy. Qué sorpresa…

 

Para Grecia, es un pacto magnífico: menos intereses, más tiempo para pagar y la devolución de parte de los intereses ya pagados, entre otras cosas.

 

Los 44 mil millones de euros son la recompensa para Grecia por haber recortado presupuestos a fondo. Unas reformas que han hecho mella en los sectores más vulnerables del país al tiempo que los más poderosos han procedido a una evasión de impuestos que cuesta miles de millones al tesoro.

 

Pero no es esto lo que debilita al FMI y a los ministros de finanzas de la zona euro que han aceptado el pacto. Esta es su excusa por haber reescrito el rescate:

 

“La perspectiva de la sostenibilidad de la deuda de Grecia ha empeorado respecto a marzo de 2012, cuando concluyó el segundo programa, sobre todo a causa de una situación macroeconómica muy deteriorada y en el retraso en la implementación del programa.”

 

Lo que dicen es que, como resultado de los “imprevisibles” acontecimientos de los últimos ocho meses (como una economía débil y un panorama político inestable), el objetivo del 4,5% de surplus se ha retrasado dos años, hasta 2016.

 

Ahora, que alguien me diga qué es más probable: 1) Que la perspectiva de Grecia haya cambiado tan radicalmente en ocho meses o 2) Que las previsiones del euro grupo eran, para empezar, ridículas.

 

Si alguien elige la opción 2, es que probablemente ha estado siguiendo el culebrón griego durante los últimos dos años. Cada seis meses, la troika estampa su sello en un nuevo conjunto de predicciones y acuerdos, que conducen al famoso umbral deuda-PIB del 120% para 2020 (partiendo del 189% de 2013).

 

Esta vez, si siguiera han podido maquillar las cifras para que les saliera ese 120%, de modo que han decidido que ya les vale el 124% y han extendido el cheque. Las cifras no importan, porque en seis o 12 meses, la escena se repetirá.

 

¿Y por qué? Pues porque es ridículo pensar que ningún país puede rebajar su ratio deuda-PIB en un 65% en siete años. En especial un país que lleva cinco años en recesión y que el año pasado registró un déficit del 9,4% de su PIB.

 

La pregunta es: ¿por qué se tolera esta farsa? Me imagino las razones de los políticos griegos: por amor a su puesto.

 

El resto del continente parece pensar que todo esto es un cortafuegos para mantener a los vigilantes de deuda soberana lejos de España y de Italia. Otra fantasía.

 

Lo que mantendrá a raya al mercado es el crecimiento y unos presupuestos equilibrados. El problema son los políticos y sus mentiras. No creen sus propias predicciones, pero han sido condicionados para mentir aún más para que puedan anotarse una nueva victoria.

 

Pero es muy difícil engañar al mercado.

 

Grecia no podrá pagar, y el resto de la unión monetaria sobrevivirá dependiendo de cuánto déficit tenga. Mientras tanto, España e Italia prestan al 5%, y entregar más dinero a Grecia no va a ayudar a nadie.