La deuda española se pone a prueba al más largo plazo

Desde que comenzara 2013 la confianza en la deuda pública española ha ido en aumento. Esta semana ha marcado un nuevo hito, al encadenar su mejor racha desde el año 2005en el bono a diez años: 10 jornadas consecutivas de caída en su rentabilidad. El interés se ha desinflado a mínimos desde 2010, la prima de riesgo bordea mínimos de un año, y el diferencial con Italia se ha borrado casi en su totalidad.

Uno de los aspectos más valorados por los analistas en las últimas semanas es precisamente la capacidad de la deuda española de desmarcarse del efecto contagio de Italia. De ahí que en pleno rebrote de las turbulencias en la deuda pública italiana, el Tesoro español decidiera celebrar una subasta extraordinaria de bonos, además, a muy largo plazo.

Sin objetivos previos
Pero el Tesoro se reserva un amplio margen de maniobra. A diferencia de las subastas ordinarias, no tendrá que ajustarse a unos objetivos previos de emisión. Si la demanda no es todo lo sólida de lo esperado, no tendría ningún problema en reducir el importe de adjudicación. Los analistas, de hecho, no esperan la emisión de una cuantía elevada de deuda. Algunos expertos limitan esta cifra a los 1.000 millones de euros.

Las alertas latentes en los mercados en los últimos tiempos restringieron la colocación de deuda española a largo plazo. Los elevados intereses exigidos favorecieron la emisión de los títulos con plazos más cortos. Ahora el Tesoro pretende aprovechar la tregua actual para elevar la vida media de la deuda, y por extensión, aliviar el calendario de refinanciación.
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