El abismo fiscal en EEUU echa la cortinilla al que ha sido un gran año bursátil

La reelección del presidente Barack Obama como inquilino de la Casa Blanca era un secreto a voces entre las mesas de inversión del distrito financiero. Aún así, que los inversores ya descontasen desde hace tiempo una victoria del demócrata, cuyo bagaje regulatorio le ha creado más enemigos que seguidores entre el colectivo empresarial de Estados Unidos, no evitó que a la renta variable se le atragantase el resultado de los comicios. La resaca de la campaña electoral dejó un amargo sabor entre las bolsas estadounidenses, que sufrieron su peor caída del año. Muchos quedaron atónitos cuando la renta variable no consiguió levantar cabeza el pasado jueves, y es que al mercado no le gusta la incertidumbre y, en estos momentos, el nuevo mapa político de la primera economía del mundo no consigue eliminar el tormento que para muchos supone el ajuste fiscal que se avecina.
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