Desayunos con el mercado Forex

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‪Vale, y, desde aquí, ¿a dónde vamos?

El decepcionante informe de nóminas no agrícolas del viernes pasado ya ha quedado atrás: la pregunta es si vamos a estar tan pendientes de los datos durante el resto del mes.  Los mercados, sobre todo el FX, han estado muy activos; de hecho, no hemos visto la típica apatía estival de esta época del año.  ‪Los 162.000 trabajos añadidos tomaron el mercado por sorpresa, aunque no puedo decir que el dato me sorprendiera demasiado, ya que recuerdo haber mencionado que algo me olía mal antes de hacerse público el informe.

Podéis llamarlo “intuición del trader”, pero siempre parece que las peores noticias aparecen en el peor momento posible. Aunque no estoy seguro de que, cuando avaluemos esta situación ya sabiendo lo que a sucedido, sigamos pensando que este es el peor momento. Esto nos lleva a la cuestión de la reducción de la flexibilización cuantitativa de septiembre, y la reacción inmediata es que, de momento, está descartada. Aunque la acción del mercado del resto del día sugiere que podría ser que aún pudiera darse el caso. Hay quien apuntará a la tasa de paro en el 7,4% como justificación, pero no creo que Bernanke esté tan loco como para creerlo, con una tasa de participación tan mínima.

Hace tiempo que digo que no veremos reducción de la flexibilización cuantitativa en septiembre, de modo que no creo que podamos olvidarnos de los datos en la sesión americana, lo que sucede en menor grado en las sesiones asiática y europea. Y esos datos seguramente nos devolverán a una dinámica tipo RORO (Risk-in, Risk-out), en el que lo bueno es bueno y lo malo es malo. De modo que espero un escenario un tanto neutral para el USD, siempre y cuando el Banco de Japón no se decida a flexibilizar aún más su política en las decisión sobre tipos de interés del jueves.

Los principales datos del fin de semana proceden de China, aunque lo más destacable es que el país ha prohibido la leche en polvo de Nueva Zelanda, lo que ha provocado una nueva caída del kiwi frente al USD, lo que implica una bajada del 1,2%. Los productos lácticos representan el 25% de las exportaciones de Nueva Zelanda, y China es (o era) uno de los importadores más importantes del país.

El aussie también se ha vendido, parece que por efecto contagio del kiwi, pero también porque las cifras de ventas minoristas son peores, con lo que el Banco de la Reserva de Australia podría bajar 25 puntos los tipos de interés en la reunión de mañana. Sin embargo, recordemos lo que dijimos sobre la certidumbre en el mercado, ya que siempre hay espacio para la sorpresa. El aussie ha registrado un mínimo de tres años frente al USD, y ahora se cotiza al 0,8850.

Sin embargo, ambas divisas han rebotado, la que el índice de gestores de compras (PMI) de China ha disparado cierto ambiente de apetito de riesgo. Recordemos que este índice ha sido bastante positivo en todo el mundo últimamente.

Las cifras de China también han resultado ser mejores de lo esperado, pero en el Reino Unido la sorpresa fue mayúscula, con un 60,2 frente al esperado 57,4, lo que significa un máximo de cinco años; posteriormente, conocemos una lectura de la zona euro que nos indica que la región se está contrayendo menos de lo esperado (49,8 frente a la previsión del 49,6). Las cifras de la sesión europea han ayudado a reforzar el apetito de riesgo, aunque las bolsas del mundo parece que lo han interpretado al revés.
Así que, mientras que el Nikkei bajada y el yen subía frente al USD (98,50), la divisa japonesa se debilitaba frente a la libra y al euro, y ya ha perdido las ganancias obtenidas. También ha subido el oro, lo que indica que el mercado también se decanta por un septiembre sin reducción del QE.

Claro, esto será hasta el informe del ISDM no manufacturero de esta mañana. Si nos fiamos de lo que sucedió la semana pasada, será una cifra por encima de las previsiones. En este caso, podríamos ver reforzarse al USD, pero creo que no durará mucho, ya que tenemos que allanar el camino a un escenario de mayor apetito de riesgo y no reavivar los temores de la reducción del QE de septiembre.

Cierto, la economía americana y, por extensión, la mundial, parecen mejorar, pero el PIB no es nunca un indicador lo bastante bueno. El foco de la Fed es la inflación y el empleo. La primera está lo bastante baja como para continuar con el QE durante un buen rato, y el empleo no ha mejorado lo bastante como para garantizar una retirada. Cierto, un 7,4% de paro no suena nada mal, pero Bernanke y la Fed saben que la cifra no podría estar más alejada de la realidad.

Si, como consecuencia del anuncio del plan inicial de la reducción de la flexibilización cuantitativa, realmente se produjo un descenso en la contratación porque las empresas anticiparon una mala época, puede que Bernanke nunca sea capaz de abandonar el programa.

Sin embargo, lo más seguro es que deje el problema para su sucesor o sucesora.

¡Buen día de mercado a todos!

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