¿Cuál es la pregunta más importante que debemos formularnos cada día?

 

Si mantenemos una posición, la pregunta es “¿cuándo saber que nos equivocamos?”.

 

Podemos contestar la pregunta automáticamente: los buenos traders nunca arriesgan más de lo que pueden en una operación. El ratio riesgo-recompensa siempre debería ser un múltiplo, pero la mayor parte de nosotros tiende a arriesgarse demasiado y cosechamos pequeños beneficios. Con el tiempo, esto es un ticket directo al fracaso. Si creemos que una operación vale 100 pips al alza, no arriesguemos más de 50 a la baja. Probablemente deberíamos arriesgar aún menos.

 

Otro modo es fijar un nivel de precios por debajo del cual nos obliguemos a evaluar de nuevo la situación. ¿Ha cambiado el panorama? ¿Y el sentimiento? ¿Y los parámetros técnicos?

 

Lo peor que podemos hacer es caer víctima de la información que recibimos, mirando todo lo que nos llega a través del prisma de nuestras posiciones en lugar de desde un punto de vista objetivo.

 

El buen trading requiere flexibilidad. Está bien tener una perspectiva determinada, pero hay que estar dispuesto a recoger lo que el mercado nos ofrece.

 

Sobre todo, hay que estar dispuesto a cuestionarse las propias hipótesis y asegurarse que el proceso lógico que nos ha llevado a una operación sigue siendo válido. Si no, es mejor liquidar y empezar de nuevo.